La humildad del terapeuta.

stone-316225_640Ser un psicólogo dedicado a su trabajo y que lo disfruta viene con la gran satisfacción de ver que los clientes se vuelven más capaces de resolver sus propios conflictos y dificultades. Esa sonrisa y mirada de alivio, cuando sienten un gran peso removido de sus hombros. Meses después, el saber que continúan con sus vidas, con algunas dificultades, pero nada que no puedan manejar. Claro que hay momentos en que piden volver al proceso terapéutico, pero por lo general es para contar sus nuevas aventuras o para un recordatorio o “empujoncito” extra ante alguna nueva adversidad. ¿Qué pasa con esos contados casos en lo que el resultado es diferente?

La humildad del terapeuta implica dejar el orgullo, el ego y el narcisismo –en algunos casos- y reconocer que también nosotros, como terapeutas, somos seres humanos,hand-447040_640 no muy diferentes de los pacientes que llegan a nosotros en busca de apoyo. La frase: “En algún momento, todos necesitamos ayuda”, no se refiere solo a nuestros pacientes, de ahí la implicación de “todos”. Algunos necesitaremos un proceso terapéutico para nosotros mismos, alguna clase de supervisión, algún tipo de guía, alguna lectura que nos ayude a desarrollar más capacidades y habilidades; el cariño y apoyo de nuestros seres queridos. Reconocer que por más conocimientos, habilidades y experiencia que podamos tener como terapeutas, no será posible tener éxito con todos nuestros clientes.

Es aquí donde recae nuestra responsabilidad principal como profesionales. El saber reconocer alguna de estas situaciones y tomar medidas para disminuir este tipo de situaciones, aprender de ellas y crecer como profesionales y como personas. Es triste saber que hay terapeutas con exceso de orgullo que se escudan diciendo que no fueron ellos quienes fallaron, sino las resistencias de sus pacientes. Me llena de orgullo saber que muchos de éstos, entran en consciencia y buscan solucionar esto.

Durante mi formación y tiempo después de esta, recibí terapia por deseo propio, supervisión para ayudar a formarme y proteger a mis pacientes un poco más. Muchos libros leídos, estudios y preparación. Claro que no tuve éxito con todos mis pacientes. A lo largo de mi vida profesional he tenido algunos casos de “no éxito”. Si el caso se diera que alguno de ellos esté leyendo esto, les ofrezco mis disculpas por no haber tenido ni la experiencia ni la pericia de apoyarlos, al mismo tiempo que les agradezco enseñarme la importancia de la humildad del terapeuta. He aprendido mucho de todos mis casos y continuo formándome y aprendiendo para que estos casos sean cada vez menos, sabiendo que tarde o temprano llegará otro que me ayude a aprender más.

success-846055_640A aquellos que estén leyendo este artículo y que hayan tenido procesos terapéuticos problemáticos y/o fallidos con alguno de mis colegas (conocidos o desconocidos), espero acepten una disculpa de mi parte en su nombre y que no pierdan la fe en esta hermosa profesión. También espero que este artículo le sirva a mis colegas y aquellos en formación, para reconocer la importancia de nuestra profesión y del continuo desarrollo personal y profesional.

Mtro. César Guerrero. Psicoterapeuta.

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